Casi dos meses tiene ya este nuevo curso (2010-2011) y nosotros aquí, otra vez, con este blog al que deseamos llenar de contenido, aunque no sepamos bien cómo. Después de tres años, tendríamos que volver a hacernos la pregunta: para qué lo queremos. ¿Para quedar bien y decir que algo sí hemos hecho? ¿Para lavar un poco nuestra mala conciencia ante la injusticia? ¿Para demostrar lo que sabemos (nada) y lo preocupados que estamos ante la desigualdad en la que vivimos? ¿Para luchar contra la violencia de género que, en lo que va de año, se ha cobrado ya cincuenta y nueve víctimas? ¿Para concienciar a nuestro alumnado de estos conflictos de manera que, en el futuro, sepan afrontarlos mejor de lo que nosotros lo hacemos hoy?
Si hay alguna respuesta creo que habría que buscarla a final del curso, porque la situación durante este año ha mejorado. No, no estoy hablando de la situación social, sino de nuestro centro y de la coordinación de educación. Ha desembarcado un colectivo de nuevos colegas, profesoras y profesores, interesados por participar en un grupo de trabajo sobre igualdad de género. “Caminar hacia la igualdad” se llama la cosa, y su jefe es el profesor de informática, David Vázquez. Ya les iremos conociendo poco a poco porque uno de nuestros objetivos es darle vidilla a este blog.
Bienvenidas a ellas y bienvenidos a ellos. (Ya sabéis el trabajo que me cuesta el uso de un lenguaje al que se le ha dado en llamar inclusivo…) En fin, será cuestión de seguir reflexionando sobre el tema… para eso tenemos este blog.
Y termino con otra reflexión… ¿Tiene realmente sentido nuestro trabajo? ¿No se están llenando los institutos de objetivos y materias espurios, -como una vez dijo mi amigo Antonio Sánchez-, y se están vaciando de contenidos científicos?
Ya me gustaría tener las cosas bien claras, pero para eso estamos aquí, para aprender.
Post scriptum: No puedo publicar esta entrada sin hacer alusión a las palabras del Papa con las que reivindicaba “la realización de la mujer en el hogar y en el trabajo”. Nada que objetar si hablara de mujeres y hombres atendiendo las labores propias de un hogar… Pero no, el Papa a lo suyo… Igual es que no sabe cómo se dice en español lo de “la pata quebrá”.
lunes, 8 de noviembre de 2010
domingo, 2 de mayo de 2010
jueves, 29 de abril de 2010
UN JUEGO ANTES DE QUE NOS DEJÉIS.
En la televisión, en las pantallas luminosas, en las revistas, en la radio, en los autobuses y sobre el tejado de nuestras casas la publicidad nos acosa. Siempre están dispuestos a vendernos algo, pero es que, ¡claro!, nosotros siempre estamos dispuestos a comprarlo.
La publicidad, en lineas generales, no tiene vergüenza... Debe ser descarada para alcanzar sus propósitos, porque si es honesta y recatada, no vende. La publicidad debe lucir los encantos del producto, aunque sean falsos.
Pero algunas veces, en ese combate que mantiene continuamente contra la inteligencia humana, se pasa...
Eso es lo que os proponemos: que busquéis entre los anuncios, aquellos que atenten contra la dignidad de las mujeres... (Recordad que este es un blog de coeducación.)
Pensad que una mujer hermosa, en un anuncio de coches, es el coche va a ser manejado por el hombre; si el anuncio es de un licor, la mujer se convierte en el licor que el hombre bebe...
Por otra parte, la mujer asume generalmente papeles tradicionales de ama de casa y madre solícita, pero incapaz de apretar un tornillo, para eso está el hombre.
No será muy difícil. Debéis encontrar anuncios en los que la vida se nos presente bajo una mirada machista y además debéis explicarlos.
Vuestra profesora Victoria Mena Bellón y yo; Germán Jiménez, esperamos vuestras contestaciones.
En la televisión, en las pantallas luminosas, en las revistas, en la radio, en los autobuses y sobre el tejado de nuestras casas la publicidad nos acosa. Siempre están dispuestos a vendernos algo, pero es que, ¡claro!, nosotros siempre estamos dispuestos a comprarlo.
La publicidad, en lineas generales, no tiene vergüenza... Debe ser descarada para alcanzar sus propósitos, porque si es honesta y recatada, no vende. La publicidad debe lucir los encantos del producto, aunque sean falsos.
Pero algunas veces, en ese combate que mantiene continuamente contra la inteligencia humana, se pasa...
Eso es lo que os proponemos: que busquéis entre los anuncios, aquellos que atenten contra la dignidad de las mujeres... (Recordad que este es un blog de coeducación.)
Pensad que una mujer hermosa, en un anuncio de coches, es el coche va a ser manejado por el hombre; si el anuncio es de un licor, la mujer se convierte en el licor que el hombre bebe...
Por otra parte, la mujer asume generalmente papeles tradicionales de ama de casa y madre solícita, pero incapaz de apretar un tornillo, para eso está el hombre.
No será muy difícil. Debéis encontrar anuncios en los que la vida se nos presente bajo una mirada machista y además debéis explicarlos.
Vuestra profesora Victoria Mena Bellón y yo; Germán Jiménez, esperamos vuestras contestaciones.
jueves, 11 de marzo de 2010
Para este fin de semana nos llegan las recomendaciones de nuestra buena amiga Lola Prieto. Un listado de libros que están ya (los marcados por un punto) o estarán muy pronto en la Biblioteca del instituto. Todos tratan de igualdad y merecerá la pena echarles un vistazo.
LITERATURA PARA LA E.S.O. Y EL BACHILLER:
•"Malditas matemáticas. Alicia en el país de los números".
Frabetti, Carlo. Madrid, Alfaguara , 2000.
(Cambios de actitudes. Matemáticas.)
Alicia detesta las matemáticas y considera que no sirven para nada. Un día mientras está estudiando en un parque, un extraño individuo la invita a dar una vuelta por el país de los números.
"Y si es él... y si es ella..." Dos puntos de vista sobre el mismo amor.
Gask, Marina. Barcelona, Montena, 1999.
(Educación de valores. Transversales.)
Esta es la historia de cuatro adolescentes cuyas vidas se fueron entrecruzando poco a poco. Dos de ellos escribieron un diario sobre lo ocurrido desde el primer encuentro y este libro reproduce fragmentos escogidos de estas confidencias
•"Chicos: manual de instrucciones".
Prunty, Margaret. Barcelona, Montena, 1998.
(Educación afectivo-sexual. Mujer.)
Un manual para saber qué hay que hacer y que no hay que hacer, para acercarse o alejarse de los chicos sin dejarse las tripas ni el corazón.
"El último set".
Serra i Fabra, Jordi . Madrid, SM, 1996.
(Adolescencia. Identidad personal.)
Virginia acaba de ganar el torneo Roland Garros y busca un refugio en el pueblecito donde vive su abuela. La euforia del triunfo ha dado paso al miedo al futuro que le preparan su padre y su entrenador, un futuro de lucha constante por el éxito y la exposición a las miradas de otras personas. Virginia quiere ser ella misma, elegir su camino, vivir como corresponde a su edad, descubrir el amor aún a costa de renunciar al tenis
"¿Quién ayuda en casa?"
Alcántara, Ricardo. Valencia, Edelvives, 1990.
(Cambios de actitudes. Cooperación.)
Cuando Pablo y su padre llegan a casa por la tarde se sienten muy cansados. Por eso se acomodan en el sofá y se ponen a ver la televisión mientras la madre les trae la merienda y la cena. Pero Rosa también está cansada.
•"Billy y el vestido rosa".
Fine, Anne. Madrid, Alfaguara, 2000.
(Educación no sexista. Transversales.)
Una mañana la madre de Billy entra en su cuarto, le pone un vestido y le manda al colegio. Allí le ocurren cosas sorprendentes. Todo ha cambiado desde que lleva un vestido rosa. Billy no podía imaginar el trato que la gente dispensa a las niñas.
LITERATURA PARA LA E.S.O. Y EL BACHILLER:
•"Malditas matemáticas. Alicia en el país de los números".
Frabetti, Carlo. Madrid, Alfaguara , 2000.
(Cambios de actitudes. Matemáticas.)
Alicia detesta las matemáticas y considera que no sirven para nada. Un día mientras está estudiando en un parque, un extraño individuo la invita a dar una vuelta por el país de los números.
"Y si es él... y si es ella..." Dos puntos de vista sobre el mismo amor.
Gask, Marina. Barcelona, Montena, 1999.
(Educación de valores. Transversales.)
Esta es la historia de cuatro adolescentes cuyas vidas se fueron entrecruzando poco a poco. Dos de ellos escribieron un diario sobre lo ocurrido desde el primer encuentro y este libro reproduce fragmentos escogidos de estas confidencias
•"Chicos: manual de instrucciones".
Prunty, Margaret. Barcelona, Montena, 1998.
(Educación afectivo-sexual. Mujer.)
Un manual para saber qué hay que hacer y que no hay que hacer, para acercarse o alejarse de los chicos sin dejarse las tripas ni el corazón.
"El último set".
Serra i Fabra, Jordi . Madrid, SM, 1996.
(Adolescencia. Identidad personal.)
Virginia acaba de ganar el torneo Roland Garros y busca un refugio en el pueblecito donde vive su abuela. La euforia del triunfo ha dado paso al miedo al futuro que le preparan su padre y su entrenador, un futuro de lucha constante por el éxito y la exposición a las miradas de otras personas. Virginia quiere ser ella misma, elegir su camino, vivir como corresponde a su edad, descubrir el amor aún a costa de renunciar al tenis
"¿Quién ayuda en casa?"
Alcántara, Ricardo. Valencia, Edelvives, 1990.
(Cambios de actitudes. Cooperación.)
Cuando Pablo y su padre llegan a casa por la tarde se sienten muy cansados. Por eso se acomodan en el sofá y se ponen a ver la televisión mientras la madre les trae la merienda y la cena. Pero Rosa también está cansada.
•"Billy y el vestido rosa".
Fine, Anne. Madrid, Alfaguara, 2000.
(Educación no sexista. Transversales.)
Una mañana la madre de Billy entra en su cuarto, le pone un vestido y le manda al colegio. Allí le ocurren cosas sorprendentes. Todo ha cambiado desde que lleva un vestido rosa. Billy no podía imaginar el trato que la gente dispensa a las niñas.
viernes, 5 de marzo de 2010
Ocho de marzo
Día internacional de la mujer, día de la mujer trabajadora, día de la mujer... ¿Ni en eso nos ponemos de acuerdo? ¿Es que necesita la mujer un día especial para ella sola? ¿Y los hombres? ¿Se están pasando algunas mujeres en sus exigencia de igualdad cuando ya, en algunos aspectos, están muy por encima de los hombres? ¿Les favorece a ellas la ley para perjudicar a los hombres? ¿No hay otras desigualdades más graves?
De todo esto queremos hablar en este blog. Y para empezar, le he pedido a una profesora del centro, a Concha Colmenero, que intente responder a la siguiente pregunta: ¿Consideras que en los países occidentales se ha conseguido ya la igualdad entre las mujeres y los hombres?
Esto es lo que Concha ha contestado:
Día internacional de la mujer, día de la mujer trabajadora, día de la mujer... ¿Ni en eso nos ponemos de acuerdo? ¿Es que necesita la mujer un día especial para ella sola? ¿Y los hombres? ¿Se están pasando algunas mujeres en sus exigencia de igualdad cuando ya, en algunos aspectos, están muy por encima de los hombres? ¿Les favorece a ellas la ley para perjudicar a los hombres? ¿No hay otras desigualdades más graves?
De todo esto queremos hablar en este blog. Y para empezar, le he pedido a una profesora del centro, a Concha Colmenero, que intente responder a la siguiente pregunta: ¿Consideras que en los países occidentales se ha conseguido ya la igualdad entre las mujeres y los hombres?
Esto es lo que Concha ha contestado:
jueves, 4 de marzo de 2010
Es evidente que la diferencia entre los países occidentales y democráticos, en donde la igualdad entre hombres y mujeres es un derecho reconocido en todas las constituciones, y los países del Tercer Mundo, en donde no existe esa protección legal, es abismal. En España, por ejemplo, nuestra constitución recoge textualmente: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” (artículo 14). En Afganistán, sin embargo, se condena con la pena de muerte el adulterio de la mujer y no el del hombre y las niñas son privadas sistemáticamente del acceso a la educación. Los derechos fundamentales de las mujeres son violados cada día en muchos países del mundo y muchas veces al amparo de leyes que perpetúan el modelo secular de hombre dominante-mujer sometida y discriminada. Afortunadamente para nosotros, en todos los países democráticos existen determinadas instituciones gubernamentales, (Ministerio de Igualdad, en España), creadas con el objetivo de velar por esa igualdad, así como de corregir la discriminación negativa ejercida durante siglos contra las mujeres. A su vez, las propias comunidades autónomas, los ayuntamientos y otras instituciones públicas desarrollan programas destinados a promover la paridad entre hombres y mujeres. Todo ello viene a reflejar una sensibilidad y preocupación crecientes ante ese tema. Pero la igualdad legal no es necesariamente sinónimo de igualdad real. Aún siguen existiendo, desgraciadamente, prácticas sociales y privadas que demuestran que, aunque el “idioma” general de nuestra sociedad sea cada vez más igualitario, el “acento” es aún discriminatorio y sexista, y que todavía queda mucho camino por recorrer hasta alcanzar la auténtica igualdad. Los ejemplos son numerosos y tristemente frecuentes: la violencia de género nos azota con nuevas víctimas casi a diario y los salarios de mujeres realizando el mismo trabajo que los hombres pueden llegar a ser un 17% inferiores como promedio en los países de la Unión Europea. La desigualdad de oportunidades a la hora de conseguir un trabajo (recordemos aquella viñeta en la que una mujer exhibe un palmarés de títulos y habilidades increíble y el jefe de contratación le pide que le vaya a preparar un café), está provocando que las chicas estudien hoy más que nunca, conscientes de que la sociedad les va a pedir más que a sus compañeros varones y que no van a poder competir con ellos en condiciones de igualdad. Además, en tiempos de crisis económica, como los que ahora vivimos, el índice de paro sacude más a las mujeres que a los hombres. Por otra parte, si analizamos el tiempo dedicado por hombres y mujeres a las tareas domésticas encontraremos que es manifiestamente desequilibrado. La crianza de los niños aún sigue siendo considerada algo eminentemente femenino e injustamente se acusa sólo a las mujeres de que la educación de los niños está descuidada como consecuencia de su incorporación masiva al mundo del trabajo. Por cierto, niños y niñas siguen siendo educados en diferentes valores. El estereotipo tradicional sigue funcionando… Pero acerquémonos un poco más a nuestro ámbito escolar: ¿quién no ha experimentado alguna vez que los alumnos miran de forma diferente a un profesor que a una profesora, afirmando que un hombre “impone más respeto” que una mujer? ¿No es cierto, por otra parte, que muchos profesores siguen esperando que las estudiantes sean más disciplinadas y tranquilas que sus compañeros? ¿No seguimos considerando que una chica diciendo “tacos” suena peor que un chico? ¿O que la promiscuidad e infidelidad masculinas son más “comprensibles” que las femeninas? La vida cotidiana nos muestra que incluso las personas que creen en la igualdad entre el hombre y la mujer manifiestan a veces, de forma no premeditada, ideas fuertemente arraigadas en el inconsciente colectivo que justifican la desigualdad. ¿Qué cabe ante ello? Por supuesto mucha atención, reflexión, educación en valores y una convicción profunda de que somos diferentes, pero iguales, y de que esa convicción ha de manifestarse en nuestra vida diaria, en cada pequeño gesto, y no sólo en las grandes declaraciones. Dejo, para la reflexión, una idea de Simone de Beauvoir: “En un mundo igualitario, todos acaban beneficiándose”. Determinar cómo y en qué sentido es algo que corresponde al lector (o lectora) de este artículo. Decidir sobre la utilidad e interés del mismo, también.
Concha Colmenero, profesora de Filosofía del IES Juan de Mairena.
Concha Colmenero, profesora de Filosofía del IES Juan de Mairena.
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